Me dan vértigo el punto muerto
y la marcha atrás.
Me inquieta vivir en un atasco.
Los frenos automáticos,
las mañanas gélidas.
Me angustia el olor a gasoil,
el cruce de miradas asépticas,
la doble dirección de las palabras,
el obsceno guiñar de los semáforos.
Me hunden las prisas y la falta de formas;
el paso obligatorio.
Y la línea recta.
Me enervan los cambios de destino gratuitos.
Porque el fin nunca justifica los medios.
Me desazonan tanto tráfico y tanto sin sentido,
así como tanto sentido obligatorio.
Parada frente al mar mientras el mundo corre...
Take a walk on the wild side.

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